Súbase, agárrese y muérase: atrapados en los tentáculos del pulpo transportista mexiquense
Gerardo Alonso Tovar Ruiz

Valeria, de 11 años, fue violada y asesinada a bordo de una “combi” de transporte público en Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. Según diversos medios, el presunto responsable habría estado anteriormente recluido por abuso sexual en la Ciudad de México y tendría en su contra cuatro denuncias por violación en el mismo municipio en que perpetró el asesinato. A pesar de estos antecedentes, entró a trabajar sin ningún problema a la Ruta 40 hace un par de semanas. Lo terrible de este caso evidencia de manera extrema una realidad cotidiana: la del siniestro sistema de transporte mexiquense.

Unos seis meses atrás, un día cualquiera cerca de las seis de la mañana, mi esposa y yo nos dirigíamos (como miles de otras personas) a trabajar en la Ciudad de México desde Coacalco. En determinado punto del recorrido abordaron el vehículo tres sujetos, uno de ellos armado con una pistola con la cual disparó al aire para después despojar a los atemorizados pasajeros de sus pertenencias y huir en medio de la oscuridad.  Una semana después, se repitió el hecho. Y cuando digo se repitió no lo hago en sentido figurado: el mismo camión, los mismos asaltantes, el mismo modus operandi, los mismos puntos de acceso y descenso de los perpetradores. Que el conductor haga la parada a los mismos sujetos que recién le han asaltado, en el mismo lugar, incita a pensar que existe complicidad entre ambos. A partir de entonces nos venimos en automóvil, el mismo que por economía y por contribuir al medio ambiente no hubiéramos querido usar.

Aplicaciones de navegación GPS como Google Maps que son capaces de sugerir rutas de transporte público para llegar a un punto determinado no pueden hacerlo en territorio mexiquense, mostrando por respuesta: “no se ha encontrado ninguna ruta”. Y es que, mientras la información sobre el transporte público en la Ciudad de México es accesible a cualquiera, en Edomex nadie, ni siquiera las propias autoridades, parece conocerla con claridad. El sistema de transporte se organiza con base en una estructura de concesiones a particulares agrupados en divisiones territoriales que no solo favorece la opacidad, sino también la manipulación y el clientelismo. Las concesiones son empleadas políticamente a la manera de mercedes reales, a cambio de apoyo político. Este se hizo manifiesto en las pasadas elecciones, cuando de manera “espontánea” la gran mayoría las unidades de transporte público en esta entidad rotularon sus cristales con frases de apoyo al candidato oficial: Alfredo del Mazo.

Este tipo de manejo resulta decisivo para la mala calidad del transporte. Por ejemplo, con la construcción de las flamantes líneas de Mexibús, se había contemplado inicialmente retirar a las otras unidades que viajaran a lo largo de las rutas del primero, quedando las segundas restringidas a dar servicio local en forma de ramales que partirían de las estaciones de aquel transporte. Esto permitiría agilizar el tránsito en avenidas tan transitadas como la Vía López Portillo o la Avenida Central. Ante la aparentemente inevitable extinción de sus rutas los propietarios de muchos autobuses dejaron de darles mantenimiento. Al final se negoció políticamente su permanencia, dejando consigo un mayor problema: una vialidad igual de concurrida aunque más saturada, por contar con un carril menos (el confinado para el mexibus) y llena de vehículos ruinosos y destartalados.

Tiene poco que se ha vuelto popular poner letreros en los colectivos con la frase “súbase, agárrese y cállese”, las cuales muestran el tipo de cultura de servicio que caracteriza al transporte público mexiquense. Y es que el autoritarismo que caracteriza la relación entre las autoridades y los transportistas es replicado en la relación entre estos últimos y “el pasaje” ese ente indeterminado y deshumanizado que, ante la inexistencia de alternativas viables, paga por sufrir toda clase de abusos presa de los tentáculos del “pulpo” del transporte mexiquense.

Como muestra, hace menos de un mes, la combi en que viajábamos se quedó sin combustible en plena Autopista México-Pachuca. Hubimos de esperar más de media hora a que llegara otra la cual, una vez abordada por los pasajeros, empujó a la primera a golpe de parachoques hasta la gasolinera más cercana en un acto violatorio de cualquier normatividad posible sobre el tema. Este tipo de sucesos es de lo más común, igual que viajar hacinados en un espacio de menos de dos palmos de ancho, sin una conducción responsable, con música a todo volumen, recibiendo faltas de respeto por parte de los operarios, etc. Todo lo cual es “lo menos malo” en una realidad cotidiana en que las personas se sienten agradecidas por no resultar asaltadas, lesionadas, violadas o muertas.

El brutal asesinato de Valeria reúne en un solo caso dos de los mayores problemas del Estado de México: el de los feminicidios y el de la inseguridad en el transporte público. Este último es de tal magnitud que el candidato a la gubernatura por el gobernante Partido Revolucionario Institucional hizo de él uno de los puntos centrales de su campaña. Lo que resulta difícil es saber cómo (de ratificarse su triunfo) habrá de resolver este tema cuando el transporte mexiquense es uno de los bastiones clientelares más más duros del priísmo en esa entidad y un cruel reflejo del propio sistema político en que se desarrolla.

Más información:

“El transporte del Edomex, uno de los peores del país, viste colores del PRI y leyendas de Del Mazo” en Sin Embargo (26/04/2017) http://www.sinembargo.mx/26-04-2017/3201589

Corona, Salvador. “Transporte, un flanco abierto en el Edomex” en El Economista (09/04/2017) http://eleconomista.com.mx/sociedad/2017/04/09/transporte-flanco-abierto-edomex

González, Claudia. “Detienen a presunto agresor de menor asesinada en Neza” en Milenio (10/06/2017) http://www.milenio.com/policia/neza-feminicidio-valeria-nina-combi-asesinato-fgjem-milenio-noticias-edomex_0_972502898.html




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